Cada consulta prenatal está pensada para vigilar la evolución del embarazo, prevenir complicaciones y ofrecer educación sobre cambios físicos, nutrición y signos de alerta. Mi protocolo incluye:
La frecuencia de las citas se ajusta a tu trimestre y a tu condición clínica, intensificándose conforme se acerca la fecha probable de parto.
El saco gestacional suele visualizarse a partir de la semana 5 por ultrasonido transvaginal, mientras que el latido cardiaco se confirma habitualmente entre la semana 6 y 7. Cada caso se evalúa individualmente, considerando antecedentes y fecha de última menstruación.
Lo ideal es iniciar en cuanto se confirma el embarazo o, mejor aún, agendar una consulta preconcepcional para optimizar tu salud antes de buscarlo. Una primera consulta temprana permite detectar factores de riesgo y planear el seguimiento.
Solicito biometría hemática, química sanguínea, perfil tiroideo, grupo sanguíneo y Rh, examen general de orina, serologías para infecciones (VIH, sífilis, hepatitis), urocultivo y, si aplica, estudios complementarios. Adicionalmente programamos un ultrasonido inicial.
El esquema habitual es mensual hasta la semana 28, quincenal de la 28 a la 36, y semanal a partir de la semana 36 hasta el nacimiento. Si existen factores de riesgo, ajustamos la frecuencia para garantizar un seguimiento más estrecho.
Dos rutas frecuentes para iniciar una valoración o resolver un procedimiento dentro del catalogo actual.